jueves, 16 de julio de 2009

Cosas que nos enseña la vida..

Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas: un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis, o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto.
Cuando nos hacemos mayores nuestros sueños cambian con nosotros, y se vuelven complejos, igual que nosotros.
Y de repente, la muñeca de trapo se convierte en un vestido nuevo con el que cruzar un océano a 10.000 metros de altura para deslumbrar a tu marido en un viaje sorpresa.
Pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad, porque la realidad a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es: las personas no siempre son lo que aparentan ser, ni las relaciones, y mucho menos los sueños.
Y esa realidad es la que se encargada de poner a cada uno es su sitio.
Lo que uno cree que es negro, puede ser blanco. Lo que uno cree que es blanco, probablemente sea de todos los colores del arcoíris.
Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo van a terminar..

El miedo es como la familia, todo el mundo tiene una.
Pero aunque se parezcan, los miedos son tan personales y diferentes como pueden serlo todas las familias del mundo.
Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño. Miedos con los que uno aprende a ir conviviendo. Hay miedos hechos de inseguridades, miedo a quedarnos atrás, miedo a no ser lo que soñamos, a no dar la talla. Miedo a que nadie entienda lo que queremos ser. Hay miedos que nos va dejando la conciencia, el miedo a ser culpables de lo que les pasa a los demás. Y también miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido. Como miedo a la muerte, a que alguien a quien queremos desaparezca.
Y hoy he escuchado a un tal Punset en la tele, un señor encantador que decía que la felicidad es la ausencia del miedo.
Y entonces, me he dado cuenta de que, últimamente, yo ya no tengo miedo.

Estoy cansada, no se lo que me esta pasando, estoy triste pero a la vez estoy motivada para cumplir mis metas, sera que estoy harta ya de trabajar y me amargo pensando que los examenes de septiembre estan a la vuelta de la esquina...
Hoy mi novio me ha abrazado y me ha dicho "San, creo que ya estas lo suficientemente delgada"... la verdad, me senti mal, y bien a la vez.
Lo siento, por hoy no puedo escribir mas, son las dos de la mañana y me caigo del sueño.
Un besito a todos y muchas gracias por estar ahi! :)

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